
Parte I
La media noche había pasado hacía ya varias horas... Morfeo había tardado en responder, pero al fin podía platicar con el... Apenas lo saludaba cuando algo pasó. Escuché tu llamado. Necesitabas que estuviera contigo un momento. Habías tenido un accidente y necesitabas que pasara por ti y te llevara de regreso a casa. Te ofrecí llevarte a la mia pues quedaba más cerca, pero debías llegar, y no querías evadir ese compromiso. Tu familia se podría preocupar. Así pues, acudí a tu llamado lo más pronto que pude.
Al encontrarte me saludaste con voz casi inaudible y entrecortada. Me dijiste que sentías haberme despertado, pero necesitabas hablar con alguien y mi nombre pasó por tu mente en ese momento. Te quise abrazar pero no pude, pues te dolían las alitas, así que con mucho cuidado te tomé entre mis brazos mientras tu me platicabas lo que había sucedido...
Afuera la lluvia caía a cántaros y golpeaba la ventana produciendo un tintineo que no escuchaba, pues dentro de mi se empezaba a formar una tormenta de sentimientos, miles de rayos y truenos querían dirigirse hacia el objeto de tu penar.
¿A quién debo romperle la cara? Te pregunté. Me dijiste que solo querías platicar, que no debía hacer nada más, pero aún así la tormenta seguía creciendo, aunque amainó al centrar mi atención en ti.
Traté de hacerte olvidar lo que había pasado, te dije que podías confiar en mi, que te apoyaría y cuidaría siempre que pueda.

No hay comentarios:
Publicar un comentario