martes, 10 de junio de 2008

Llegaste con la lluvia...

Llovía.
No sabía que hacer.
Llorar o reir.
Caminar o dejarme caer.
Y apareciste tu.
Con tus alitas mojadas por la lluvia.
No te gusta que llueva, el peso agua en tus alas no te permite volar bien.
Me saludaste. Sacudiste tus alas y empezaste a esparcir aquel fino polvillo de hada sobre mi cabeza para que pudiera acompañarte a volar.
Te dije que tenía miedo. Las alturas me producen vértigo.
Me regañaste y me dijiste que no había nada que temer, que mis miedos se producen porque no me atrevo a enfrentarlos.
Me contaste un poco de tus propios miedos. Tienes miedo a no poder volar jamàs. Tienes miedo a los grandes pájaros que te confunden con su comida. Tienes miedo a volar tan alto que el calor del sol te queme, o tan bajo que te estrelles contra el suelo.
Juntos podemos vencer nuestros temores, tu me ayudarás a volar y yo te ayudaré a mantener una buena altura.
Cuando más fuerte es la lluvia, cuando el cielo es más negro por causa de las nubes, cuando los rayos y truenos son tan ensordecedores que no me permiten escuchar mas nada, siempre apareces tu para ofrecerme un refugio entre tus alas, bajo tu cuidado. Gracias

No hay comentarios: